Thursday, March 3, 2016
Humedad
El día en que te marchaste, no me dijiste que te marchabas. No hubo un gesto que lo indicara ni palabras de clausura, sin embargo, te marchaste. Y pasaron días antes de darme cuenta que no volverías, o por lo menos que no volverías igual. Parece que junto con mi apetito, inocencia y optimismo, también te llevaste contigo mi claridad. Como si cada pensamiento estuviese cubierto de una tenue capa de humedad igual a la que se acumula sobe una ventana después del aguacero. Y así vivo, por el momento. Con esta humedad que carcome, y que por desfortuna, no encuentra salida.
Te escribo
Te escribo.
Te escribo y lo sabes aun cuando no.
Te escribo en el parque y en la cama y a veces en la regadera.
Te escribo de noche, durante clase, sobre ruedas, entre un pensamiento y otro.
Te escribo y me lees,
y así, a través los fundamentos de la comunicación
creamos un espacio de intimidad inigualable.
Un momento de cercanía tangible,
una oportunidad de auto exploración, juntos.
Paradójico, lo sé
algo así como el amor.
A fin de cuentas,
la escritura es eso mismo,
amor
que rehusa
mantenerse
oculto.
El dolor de tu indiferencia
El dolor de tu indiferencia
Día tras día cegándome de tu soberbia,
el absurdo ego tan elevado que te distingue
y el amor que entre tus manos se extingue.
Las caricias esporádicas que me regalas
y la simpleza de tus palabras relativamente discernidas
entre el amor y la fantasía, la mediocridad y la monotonía.
En medio de mi subconsciente busco el calor de tus brazos
que rodearon mi cuerpo, deslizándose como un hielo
entre el pasado y la soledad de mi infierno.
Deja de atar el nudo que algún día nos unió
y que sin embargo una noche se fue y nunca volvió.
Esta pérdida que me dejo sola y con el alma herida,
las alas rotas, manos frias.
El dolor de tu indiferencia
que a su vez también me es indiferente
dolor que ya no hiere y amor que no existe
pero permanece,
solo por no decir adiós,
a la costumbre que entrelaza nuestras vidas
la ruptura que amargara mis días
estrechándolos hasta perderse dentro de noches interminables,
en esta batalla perdida.
Renovación
Renovación
Día: naranja sin forma que se desgaja,
segundo a segundo, pulsación a pulsación.
Con cada respiración, se muere y nace de nuevo.
Sin mi respiración, muere y nace de nuevo.
Me muevo sin moverme, me renuevo:
muriendo, segundo a segundo.
En constante cambio estoy:
no, no hay nadie que cambie:
soy el cambio.
Hoy saboreé una montaña,
toqué las nubes,
y olí la música más bella.
Todo tenía un solo sabor;
el de lo innombrable.
Y yo dejé de ser yo.
Simplemente fui.
Y el ciclo continuaba y continuará,
pero nunca es, ni fue, ni será el mismo ciclo.
Y todo era amor, sin límites.
No el amor del que hablan todos.
Un amor mucho más antiguo y profundo,
que tal vez ni sea amor.
Un sentimiento y pensamiento
que incluye pero trasciende todos los demás:
eso fue lo que sentí y pensé.
Que el que no entienda esto
no se preocupe mucho.
Estás bien, nada te puede dañar,
ya que no hay nadie que te dañe
o que sea dañado.
Sólo comprenderás lo que digo
hasta que lo sientas tú mismo,
ya que estas palabras no son mías:
han salido del corazón del infinito.
Día: naranja sin forma que se desgaja,
segundo a segundo, pulsación a pulsación.
Con cada respiración, se muere y nace de nuevo.
Sin mi respiración, muere y nace de nuevo.
Me muevo sin moverme, me renuevo:
muriendo, segundo a segundo.
En constante cambio estoy:
no, no hay nadie que cambie:
soy el cambio.
Hoy saboreé una montaña,
toqué las nubes,
y olí la música más bella.
Todo tenía un solo sabor;
el de lo innombrable.
Y yo dejé de ser yo.
Simplemente fui.
Y el ciclo continuaba y continuará,
pero nunca es, ni fue, ni será el mismo ciclo.
Y todo era amor, sin límites.
No el amor del que hablan todos.
Un amor mucho más antiguo y profundo,
que tal vez ni sea amor.
Un sentimiento y pensamiento
que incluye pero trasciende todos los demás:
eso fue lo que sentí y pensé.
Que el que no entienda esto
no se preocupe mucho.
Estás bien, nada te puede dañar,
ya que no hay nadie que te dañe
o que sea dañado.
Sólo comprenderás lo que digo
hasta que lo sientas tú mismo,
ya que estas palabras no son mías:
han salido del corazón del infinito.
Sunday, March 30, 2014
Táctica y Estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
-Mario Benedetti
Un grande, mi favorito.
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
-Mario Benedetti
Un grande, mi favorito.
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